CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
BIBLIOTECA JUDICIAL "DR. RICARDO GALLARDO"


BIBLIOGRAFÍA DE LIBROS

CLASIFICACION 340. 02
N935d
Libro
CIUDAD Bogotá,
INVENTARIO 000431 ej. 1 010173 ej. 2 EDITORIAL Temis
EJEMPLAR AÑO 1983
VOLUMEN ILUSTRACIONES
AUTOR Novoa Monreal, Eduardo PAGINAS 229 p.
AUTORES
/ Eduardo Novoa Monreal
ISBN
TITULO
Derecho politica democracia : ( un punto de vista de izquierda )
CM 22 cm.
TITULO UNIF. NOTA
EDICION 1a. ed SERIE
PAIS Colombia DESCRIPTORES 1.DEMOCRACIA 2. DERECHOS SOCIALES Y ECONOMICOS 3. POLICIA POLITICA I. Titulo
CODIGOS DE EJEMPLARES
MATERIA 1 DEMOCRACIA
CODIGOS DE VOLUMENES
MATERIA 2 DERECHOS SOCIALES Y ECONOMICOS
NUMERO DE EJEMPLARES MATERIA 3 POLICIA POLITICA
FECHA 04/04/2000 TITULO Derecho politica democracia...
NUMERO DE VOLUMENES
CONTENIDO Téoria dialéctica - legalidad- Desestabilización- Enseñanza del derecho-Democracia-Derechos fundamentales del hombre.


Texto
EDUARDO NOVOA MONREAL

DERECHO
POLITICA
Y DEMOCRACIA

Un punto de vista de izquierda

TEMIS

____________________________


INDICE GENERAL

Introducción
PARTE PRIMERA

UNA TEORÍA DIALÉCTICA

CAPÍTULO 1

INTERESES, IDEOLOGÍAS Y DERECHO


1. El derecho como instrumento de ordenación social utilizado por las ideologías dominantes
2. Relación entre intereses dominantes, aspiraciones e ideologías
3. Solución metodológica ante la gran variedad de intereses, aspiraciones e ideologías
4. La actitud conservadora
5. La actitud revolucionaria
6. La actitud ecléctica .
7. Cuadro resumen: explicación y aprovechamiento.

CAPÍTULO II

LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE COMO LÍMITE DE LA LEY


1. Los límites del derecho
2. La idea básica: el respeto a la dignidad del hombre 4
3. Los derechos fundamentales del hombre
4. Fundamentación de los derechos humanos
5. Fuerza obligatoria de los derechos humanos y efectos jurídicos de su violación .
6. Los derechos humanos y los juristas

CAPÍTULO III

CRÍTICA DEL CONTENIDO DE LA ENSEÑANZA DEL DERECHO


1. Introducción
2. Planteamiento del problema
3. El derecho socialmente imperante
4. El derecho al margen de los cambios sociales
5. El crecimiento desmesurado de las reglas jurídicas
6. La enseñanza jurídica no debe idealizar la legislación
7. Mitos destinados a la preservación y mantenimiento del siste-ma legal vigente
8. En el derecho anidan concepciones individualistas
9. El derecho a la zaga de los cambios sociales
10. La gran clasificación del derecho
11. Las direcciones principales de una enseñanza moderna del derecho
12. Algunos contenidos indispensables de la enseñanza

CAPÍTULO IV

UN ESCAMOTEO DE LOS JURISTAS:
EL CONCEPTO DE PROPIEDAD


1. El silencio de los juristas
2. Las alternativas posibles
3. Concepto tradicional de propiedad
4. Caracteres del derecho de propiedad en la doctrina tradicional
5. Trasformación del concepto de propiedad y sus principales novedades
6. Derecho de acceso de todos a la propiedad
7. Reconocimiento de dos formas de propiedad: individual y colectiva
S. Nueva localización jurídica del derecho de propiedad
9. La privación de la libertad
10. Función social de la propiedad
11. Actitud de los juristas

CAPÍTULO V

BASES PARA UNA AUTÉNTICA DEMOCRACIA


1. Necesidad de acuerdo sobre un concepto común de democracia
2. El capitalismo y su necesaria consecuencia: la plutocracia
3. La deformación de la conciencia social y la falaz utilización del derecho por el capitalismo
4. Los mecanismos jurídicos empleados
5. La mitología jurídica ha penetrado hasta lo más profundo
6. El derecho que utilizará una auténtica democracia
7. Algunas ideas básicas para una legislación democrática

PARTE SEGUNDA

UNA EXPERIENCIA DESOLADORA

CAPÍTULO VI

LAS CIRCUNSTANCIAS POLÍTICAS EN CHILE


1. El Estado de derecho en Chile
2. Situación política y económica chilena al momento del triunfo de Allende
3. La situación institucional chilena
4. El programa de la Unidad Popular
5. El cumplimiento del programa
6. El choque con la oposición

CAPÍTULO VII

EL DIFÍCIL CAMINO DE LA LEGALIDAD


1. El compromiso de respetar la legalidad
2. Las bases de la juridicidad vigente
3. La legalidad en vigor
4. Causas y consecuencias
5. La influencia de la lucha política
6. Aspectos de la institucionalidad chilena
7. Las vías para alcanzar el socialismo
8. La reforma agraria
9. El poder judicial
10. La Contraloría General de la República
11. El Parlamento
12. Perspectivas al futuro

CAPÍTULO VIII

DESESTABILIZACIÓN, CAÍDA E INVOLUCIÓN


1. Demostración objetiva del respeto de la legalidad,
2. El plano de lo jurídico con posterioridad a comienzos de 1972
3. La labor subversiva en el plano político
4. La labor subversiva en el plano económico
5. La intervención foránea
6. La contrarrevolución en marcha
7. Desestabilización final provocada por el poder judicial
8. Desestabilización final provocada por la mayoría parlamentaria
9. El último intento para guardar las apariencias
10. La caída
11. La "justificación" del golpe militar
12. La involución
Apéndice


INTRODUCCIÓN


Desde el interior del derecho apenas hay estudios destinados a conectarlo con las demás ciencias sociales y a explicar la interrela-ción que los une. Los juristas han acostumbrado a considerar su disciplina como un sistema cerrado, que se hasta a sí mismo y que no necesita asomarse a otra clase de conocimientos, salvo, tal vez, a una ciencia natural de muy limitado alcance, como es la medicina forense, o a la criminología, estimada conveniente tan solo para el estudio del derecho penal y del derecho penitenciario.

Es cierto que desde las ciencias sociales se ha procurado escla-recer el papel del derecho en la vida de las sociedades humanas, pe-ro eso se ha hecho muchas veces sin lograr penetrar en la compren-sión cabal de lo jurídico. Pareciera que el discurso jurídico y su len-guaje, a veces hermético, surtiera un efecto intimidante para los demás cientistas sociales y que ciertas teorizaciones abstractas, a las cuales ellos no están acostumbrados, tuvieran el efecto de dificultar aquella comprensión. Con todo, la mayoría de los expertos en las ciencias sociales cree hoy que el derecho no tiene ese contenido excelso que le atribuyen los juristas y que él no es otra cosa que una de las técnicas destinadas a obtener de los hombres un determinado comportamiento social.

Estos esfuerzos no han logrado abrir brecha en la mentalidad de los juristas, para quienes la más acariciada tesis sigue siendo que el derecho tiene por finalidad propia imponer en la sociedad un orden basado en la justicia. Bastaría una ligera revisión de unas cuantas legislaciones y de la realidad social a la que ellas se aplican, para que quedara en evidencia lo utópico de esa concepción; pero los juristas no son hombres habituados a encarar la realidad social y prefieren vivir en un mundo abstracto e idealizado en el que conviven solo con normas expresivas de un deber ser.

Basta que la organización social deba ser de una manera dada conforme a los preceptos legales, para que el jurista, con precipitada proyección y traspaso de conceptos, se incline a creer firmemente que todo eso tiene efectividad y que sucede realmente de la manera prescrita. Esto lo ayuda a encerrarse en un mundo abstracto de entelequias dentro del cual imagina que el derecho es el valor social supremo y que su estudio asegura el conocimiento más complemento posible de los conflictos sociales y de su solución. ¿No fueron, miento e.,
acaso, abogados y hombres de derecho los que condujeron la vida y organización de la mayor parte de los países de Occidente hasta hace pocas décadas?

Nótese que se produce un doble equívoco. Por una parte, los juristas tienen tendencia a creer que las sociedades viven realmente su derecho legislado. Por otra, tienden a valorar ese derecho legislado como una nota muy positiva y favorable para alcanzar una vida social más perfecta. Y si profesan ese individualismo que meció la cuna de todos los principios jurídicos generales que hasta hoy son tenidos como la esencia misma de la justicia, estarán dispuestos a jurar que el segundo extremo es absolutamente cierto, en tanto la fuerza ese derecho legislado sea de corte liberal -individualista, como lo es todo derecho tradicional. Deseamos aportar algunas reflexiones, consideraciones y observaciones que muestran el enorme desliz que anida en toda esa posición. Pues aunque somos juristas que hemos bebido en la misma fuente, creemos habernos desprendido -ya verá el lector en qué La medida de toda la mítica que se nos infundió en su momento.

Es bien difícil remover tesis y principios que claramente tienen por fin mantener un sistema de organización social defectuoso e injusto, cuando a través de siglos ellos han sido proclamados, por a las mentes muy preclaras y prestigiosas, como aspectos fundamentales de una juridicidad que representa a la justicia más satisfactoria.

Al hablar aquí de derecho nos referimos al derecho objetivo, bien sea considerado como sistema normativo que se aplica en una sociedad determinada en un cierto momento histórico (derecho romano, derecho francés, etc.), bien sea como un conjunto de conocimientos teóricos relativos a los fenómenos jurídicos, los cuales serían válidos en más de un tiempo y lugar. Conviene advertir que es una parte de este último el que sistematiza, ordena, estructura y extrae los principios generales, instituciones y categorías que fluyen del conjunto de las normas jurídicas primeramente mencionado. De este modo, el estudio teórico del derecho, al cual tantos confieren el carácter de científico, concluye utilizando como su objeto principal a las normas jurídicas del derecho positivo.

Nuestro propósito es plantear un enfoque diferente acerca del tiempo derecho, que lo exhiba en su verdadero carácter, esto es, como un abstracto instrumento de ordenación social conforme a un plan previo que le es suministrado por la ideología que anima al grupo que efectiva-mente dispone del poder. Tal ordenación versa sobre el comporta-miento externo del hombre que vive en sociedad y se dirige a un régimen de organización del conjunto, de determinación de conductas individuales y de equilibrio y relación entre los diversos miembros de la sociedad y entre esta y ellos. No hay manera de pensar en un derecho real que esté desligado de una determinada concepción de lo que deben ser la vida social y su organización. Es normal que las ideologías que aplican e imponen los gru-pos dominantes sean presentadas por estos como las más apro-piadas para el bien de la sociedad y de todos sus miembros. Así el hoy grupo dominante se hace perdonar la fuerza que aplica para asegu-rar el respeto de las normas impuestas por él. Pero este empleo de la fuerza dista de ser una característica esencial del derecho, como no lo es podría deducirse de las expresiones de KELSEN relativas a que este es un orden coactivo que reglamenta el uso de la fuerza en las relaciones sociales, reservándose el monopolio de ella. Esa coactividad es tan solo una consecuencia de la ordenación que se impone a los seres humanos y esta no se obtiene únicamente mediante la fuerza. La función del derecho y el papel del jurista es proporcionar un conjunto completo, armónico y eficiente de normas para la vida so-cial, de acuerdo con el modelo que para esta tenga concebido quien ejerza el poder, y, luego, proporcionar las reglas técnicas conforme a las cuales ese sistema normativo deba ser aplicado en la vida real.

Por consiguiente, la misión del derecho no llega más allá de dar reglas de conducta eficaces y bien coordinadas, de proponer san-ciones adecuadas para el caso de su violación y obtener que la realidad social se amolde efectivamente a ellas.

Todo esto nos evidencia que el derecho sirve al poder dominan-te y está determinado, en cuanto al contenido y sentido de las reglas formales que lo integran, por la política. Y en cuanto la polí-tica es expresión de intereses de grupos o de capas sociales, el de-recho se convierte también en expresión de tales intereses. ¡Qué le-jos queda todo esto de ese derecho idealizado que generalmente sustentan los juristas. Una de las tareas que más nos ocupa es poner de manifiesto es- objeto te verdadero carácter del derecho. Logrado esto, es preciso mostrar las razones por las que ha podido sostenerse tan largo tiempo el concepto que tenemos por erróneo, para lo cual son convenientes algunas referencias a la enseñanza y al estudio del derecho y a las habilidades que despliegan los juristas tradicionales para vías seguir manteniendo la concepción mítica de él. Pero, el que exhibamos el verdadero carácter del derecho no implica rechazar que él pueda ser instrumentado en una forma positiva para la vida social ni afirmar que él sea indiferente, como pura técnica, para el establecimiento de una auténtica democracia. Para ello, naturalmente, hemos optado por una determinada concepción de la sociedad, de su organización y de la actividad de sus miembros, que va a ser el modelo al cual va a servir un derecho liberado de idealizaciones y de mitos. Esa concepción se basa en el respeto de los derechos fundamentales del hombre, pero no solo en el respeto de los derechos individuales, como muchas veces lo entiende el jurista tradicional, sino también en el respeto de todos los derechos sociales.

La segunda parte de este ensayo abandona el plano teórico y propone como tema de reflexión el caso concreto de la vida chilena desde fines de 1970, fecha en que asume la presidencia de la República Salvador Allende, y septiembre de 1973, fecha en que un ese cruento golpe militar dirigido por el general Pinochet lo derriba y lo priva de la vida.

Después de situar histórica y políticamente ese período, se relata su desarrollo desde el punto de vista de las ideologías en lucha, de las pautas jurídicas imperantes y de las medidas adoptadas, tanto por el gobierno como por la oposición. El acento principal está colocado en el régimen jurídico entonces vigente y en la forma en que él fue acatado por el Presidente Allende, sin que su cumplimiento mejorara su suerte. El análisis tiende, particularmente, a verificar si es posible introducir trasformaciones políticas, económicas y sociales profundas, dentro de la ley, en un Estado de derecho estructurado conforme a lo que corrientemente se denomina una democracia. La tesis sólita supone que la democracia permite cualquier cambio o evolución en las instituciones políticas, jurídicas y económicas, con tal que se respeten la dignidad del hombre y los cauces que aquella tiene previstos para tal fin. Lo que va a resultar de nuestra exposición contradice esa tesis y más bien parece demostrar que los principios democráticos se respetan en el mundo occidental únicamente al precio de no privar de su poder a los grupos económicos dominantes. Dicho en términos más crudos: la democracia sustentada por los grupos actualmente dominantes en los países capitalistas sirve para darle al pueblo la ilusión de que tiene vías para mejorar sus condiciones de vida, pero no llega a Un respeto real de sus reglas; a menos -es claro- que se trate de una pura apariencia de mejoría y que aquellos grupos conserven el control verdadero del proceso.

La conclusión, para quien tenga en estima la verdad, la rectitud y la lealtad, no puede ser más desoladora.

Tuvimos el honor de desempeñar altas funciones jurídicas dentro del régimen que presidió Salvador Allende. El carácter de estas funciones (desempeñamos la presidencia del Consejo de De-fensa del Estado, organismo chileno que reúne funciones de aseso-ría legal y de defensoría fiscal y algunas de las atribuciones de la Procuraduría General existente en otros países) nos confirió el carácter de actores y de testigos privilegiados en todo lo que se refiere al obedecimiento leal por parte de ese mandatario de los preceptos jurídicos que entonces regían en Chile. Pensamos que es un deber dar a conocer esa experiencia única, independientemente la Re- de que convenzamos o no a nuestros lectores. Porque lo ocurrido en ese breve período posee una tal riqueza respecto de las relaciones entre derecho, política y democracia, y de las influencias que sobre ellas tienen las ideologías, las apreciaciones subjetivas, los intereses y hasta las emociones de cada uno, que se convierte en fructífero venero de reflexiones, no solo para quienes participan de nuestra apreciación, sino también para los que discrepan de ella. La mayor parte de los capítulos de este ensayo corresponden a trabajos de breve extensión que hemos dado a conocer en los últi-mos años en diversas publicaciones y revistas chilenas y extranje-ras. Originalmente, ellos fueron pensados como unidades aisladas y que tocaban con determinadas relaciones entre el derecho, la políti-ca y la democracia. Fue posteriormente cuando advertimos la posi-bilidad de reunirlos, dándoles coherencia y unidad. Para ello fue necesario, en algún caso, suprimir algunos párrafos repetitivos y efec-tuar algunas adiciones a lo ya escrito; todo en forma de que lo que se usa como base no pierda su carácter original. En otros casos, aquellos trabajos se han reproducido tal como fueron escritos origi-nalmente. Se hizo necesario, sí, intercalar algunos capítulos nuevos que facilitaran la comprensión del conjunto e hicieran fácil seguir el discurso con fluidez. En este caso se hallan los capítulos VI y VIII.

Dentro de la segunda parte, el cap. VII, "El difícil camino de la Legalidad", tiene una particularidad que vale la pena poner de re-lieve. El fue escrito al concluir el primer año del gobierno de Allende, en pleno fragor de las pugnas políticas de entonces, cuyo final trágico estábamos lejos de sospechar. Atendido esto, dicho capítulo ha sido reproducido sin modificación, alguna, como documento que puede ilustrar un momento crucial de la historia chilena.

Las materias que desarrollamos son altamente controvertibles y la posición de cada cual frente a ellas va a ser tomada -o lo ha si-do ya- bajo el influjo de factores muy variados: de ambiente y for-mación, de antipatías y simpatías, de tolerancia o intolerancia, de prejuicios arraigados imposibles de dominar, emocionales, etc. De-jamos para mencionar al final el factor racional, porque en esta cla-se de materias no siempre pesa lo que debiera. Lo que podemos ase-gurar a quienes nos lean es que hemos intentado desarrollar el te-ma en la forma más objetiva posible dentro del conjunto, aportando a él el mayor número posible de datos pertinentes.

En el exilio, Caracas, abril de 1982.