CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
BIBLIOTECA JUDICIAL "DR. RICARDO GALLARDO"


BIBLIOGRAFÍA DE LIBROS

CLASIFICACION 155.284
A545t
Libro
CIUDAD Madrid,
INVENTARIO 010787 EDITORIAL Ediciones Rialp
EJEMPLAR AÑO 1978
VOLUMEN ILUSTRACIONES
AUTOR Anderson, H. H. PAGINAS 799 p.
AUTORES
/ H. H. Anderson
ISBN
ISBN: 84 - 321-1279 -8
TITULO
Tecnicas proyectivas del diagnóstico psicológico
CM 24 cm.
TITULO UNIF. NOTA
EDICION 4a. ed SERIE
PAIS España DESCRIPTORES 1. PRUEBAS PSICOLOGICAS 2. PRUEBAS DE LA PERSONALIDAD 3. TECNICAS PROYECTIVAS I. Anderson, J. L. II. Título
CODIGOS DE EJEMPLARES
MATERIA 1 PRUEBAS PSICOLOGICAS
CODIGOS DE VOLUMENES
MATERIA 2 PRUEBAS DE LA PERSONALIDAD
NUMERO DE EJEMPLARES MATERIA 3 TECNICAS PROYECTIVAS
FECHA 23/10/2001 TITULO Tecnicas proyectivas del diagnóstico...
NUMERO DE VOLUMENES
CONTENIDO Comportamiento humano y desarrollo de la personalidad, test de Rorschach, test de los mecanismos de la personalidad, test de inteligencia, tecnicas proyectivas en psicoterapia, neurosis obsesivo - compulsiva


Texto

ANDERSON Y ANDERSON

TECNICAS PROYECTIVAS DEL
DIAGNOSTICO PSICOLOGICO


Cuarta Edición

EDICIONES RIALP, S.A.
MADRID

___________________



PROLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA


La difusión alcanzada por las pruebas proyectivas en el examen diagnóstico de la personalidad individual nos ha movido a ofrecer a los psicólogos de habla castellana la traducción del libro de Anderson que en la actualidad constituye el repertorio más completo y más útil de estas pruebas y de sus técnicas de aplicación. Sería inútil insistir aquí en su valor pedagógico; el lector interesado tendrá ocasión de descubrirlo por sí mismo. Pero el papel de introductor que me he atribuido me autoriza a anteponer algunos comentarios personales sobre el significado de estas pruebas y los problemas que plantean.

Como es bien sabido, la controversia tests psicométricos frente a tests proyectivos, o más en general, método psicométrico frente a método clínico, es una de las más animadas de la psicología contemporánea. No es un secreto que en la mayoría de las discusiones así entabladas el valor científico de los tests proyectivos acostumbra a salir bastante malparado. Pero al mismo tiempo la difusión de los test proyectivos continúa aumentando, lo que sólo puede significar que tienen una utilidad real para el diagnóstico.

A mi juicio, lo primero que revelan estas discusiones, es el escaso interés que se ha presentado a los fundamentos teóricos de los tests proyectivos, lo que se traduce en el escaso alcance de las argumentaciones que los defienden. Quizás los que sólo se interesan por la aplicación práctica de los métodos de diagnóstico pueden desinteresarse de este aspecto de la cuestión. Pero es una lástima que los estudiosos de la psicología como ciencia del hombre no hayan prestado más atención a la problemática de los tests proyectivos. Porque en el fondo de la controversia sobre los métodos de diagnóstico, laten algunos de los problemas más graves de la psicología contemporánea, concretamente los que se refieren a la estructura de la personalidad por un lado, y a la forma del conocimiento psicológico por otro.

Desde un punto de vista científico, o más exactamente desde la concepción de la ciencia que hoy caracteriza a las ciencias de la naturaleza, la superioridad de los tests psicométricos como instrumentos de medida es evidente. Sus resultados son auténticas medidas, aunque no directas sino estadísticas, que se ordenan en una escala y se expresan numéricamente. Como las medidas físicas, los tests tienen una pretensión de objetividad.

La expresión numérica de los resultados los hace aptos para toda clase de manipulaciones estadísticas por medio de las cuales, por ejemplo, se puede demostrar su consistencia interna y a lo largo del tiempo se puede comprobar la distribución normal de sus resultados en una población igualmente normal (en la que los factores de variación se modifiquen al azar)

Pero lo que la expresión numérica permite sobre todo, es validad el test psicométrico comparando sus resultados con un criterio de validación también traducido entre sí los resultados de varios tests formando baterías, bien para alcanzar una mayor validez respecto al criterio elegido, bien para deducir de las correlaciones los factores comunes (análisis factorial). De aquí puede pasarse en ultimo término a una teoría de la personalidad como una estructura de factores psicométricamente deducidos.

La objetividad del test psicométrico se revela todavía en otro aspecto: su relativa independencia respecto a la persona que lo aplica y valora. La valoración de los resultados de un test y con ello la calificación del sujeto examinado se hace en forma automática por comparación con unas normas (escalas de puntuación) y en rigor podría encargarse a una máquina. Del mismo modo la relación entre el examinador y el examinado en la administración del test es neutra y, al menos, en teoría, no influye en los resultados. Lo mismo puede repetirse para todas las circunstancias de la situación de examen que están completamente normalizadas y pueden por tanto repetirse indefinidamente sin introducir diferencias en los resultados.

(Lo dicho para los test psicométricos cale también para los cuestionarios normalizados y ponderados que permiten también la construcción de escalas y el análisis factorial. Conviene tenerlo en cuenta porque en la práctica muchas veces lo que se opone a los test proyectivos no son los tests psicométricos, generalmente de aptitudes, sino los cuestionarios de personalidad).

Demostrar la inferioridad de los tests proyectivos ante este ideal psicométrico no cuesta ningún esfuerzo. Sus resultados no se expresan numéricamente ni se ordenan en escalas métricas. No se prestan a ningún tipo de manejo o de verificación matemática. Es cierto que en las técnicas de valoración de ciertos tests proyectivos algunos datos se expresan en forma numérica, así el número de respuestas de cada tipo en el Rorschach, pero esta reducción, o tiene una intención meramente auxiliar o se hace a costa de olvidar las posibilidades más importantes del test. En conjunto, los resultados de los tests proyectivos no se prestan al manejo o a la verificación matemática, porque no son propiamente instrumentos de medida.


Como consecuencia lógica tampoco es posible una formulación matemática de su validez (coeficiente de correlación con un criterio). La única demostración que podemos dar de su utilidad es indicar la frecuencia con que los diagnósticos que un experto establece a la vista de los resultados de unos sujetos en un test proyectivo coinciden con los diagnósticos que sobre la personalidad de estos sujetos establezcan directamente otros expertos. Pero la frecuencia de la coincidencia no depende solo de los resultados del test sino de la competencia de los expertos, ya que es posible que dos psicólogos interpreten en forma distinta los resultados de un mismo sujeto a un test proyectivo, lo que en principio no puede ocurrir con un test psicométrico.

Esta falta de objetividad en la interpretación se añade a la falta de objetividad en la aplicación. La situación en que se encuentra el sujeto al someterse a la prueba y su actitud ante el examinador influyen fuertemente sobre los resultados de cualquier test proyectivo. Para su correcta aplicación no basta con procurar unas condiciones homogéneas y normalizadas, es necesario provocar en el sujeto una actitud positiva de confianza y colaboración.

Los párrafos anteriores demuestran una ventaja aparatosa de los tests psicotécnicos sobre los proyectivos como instrumentos de medida. Sin embargo, esta ventaja se reduce considerablemente cuando pensamos en la utilización de estas medidas en el diagnóstico psicológico.

¿Cómo afirmados de un test que mide lo que efectivamente pretende medir? La única posibilidad de hacerlo consiste en comparar sus resultados con un criterio que llamamos criterio de valoración del test. Los test psicométricos permiten, como antes queda dicho, una formulación matemática de esta comparación, pero esta formulación sólo tendrá sentido si el criterio es a la vez independiente del test y objetivamente mensurable.

Muchas veces un test o un cuestionario se validan por comparación con otros test o cuestionarios ya existentes y aceptados. Esto es simplemente aplazar el problema. Aunque un análisis factorial demuestre la existencia de factores comunes esto no elimina la necesidad de validar estos factores. Tan arduo es el problema desde el punto de vista teórico, que a veces se orilla con una definición "operativa" diciendo que un test psicotécnico de aptitud mide simplemente la aptitud para ejecutar dicho test. Definición que puede ser perfecta en el orden de la teoría pero que elimina toda utilización práctica. Lo que nos interesa en la selección y en la orientación profesional, por ejemplo, son tests que midan la aptitud para alcanzar el éxito profesional. Que en este caso el éxito profesional es el criterio último de validación apenas si admite discusión. Pero ¿hasta que punto el éxito profesional permite una medida objetiva? Sea cual sea la medida utilizada siempre nos encontraremos con que en definitiva un buen tornero o un buen médico es el que es juzgado como tal por otras personas, con lo que llegamos a la conclusión de que con independencia de su rigor, indiscutiblemente muy alto, la validez, y por tanto, la utilidad del test psicométrico se apoya en criterios que solo indirectamente son métricos. De lo que se deduce a su vez que su rigor puede ser solo aparente, lo que efectivamente ocurre con mayor frecuencia de lo deseable.

En cuanto al momento de la aplicación la diferencia entre tests psicométricos y proyectivos es también menos importante de lo que acostumbra decirse. Es cierto que los primeros se prestan a una aplicación más normalizada que los segundos, pero se trata en realidad de las condiciones externas de aplicación. Los tests psicométricos dan por supuesto una actitud favorable que no se produce automáticamente con la aplicación. Un mismo test aplicado a unos estudiantes como ensayo, a unos obreros ya empleados como forma de validarlos y a unos obreros que buscan empleo como procedimiento de selección, provocará actitudes distintas y con ello resultados distintos aunque la técnica de aplicación sea rigurosamente la misma.

Pero el punto más importante de la comparación que estamos haciendo se refiere a la interpretación de los resultados en ambos tipos de tests. Los tests proyectivos, como es sabido, dejan un amplio marco a la interpretación personal. El peligro por tanto de caer en la elucubración incontrolada es evidente y frecuentísimo. Los tests psicométricos en cambio obligan a una formulación exacta y numérica de sus resultados, formulación en lo que el margen de interpretación personal es mínimo. Pero ¿bastan estos resultados para los fines de un examen psicológico?

Efectivamente, hay exámenes en los que solo se utilizan los resultados numéricos de test psicométricos; esto ocurre, por ejemplo, en los exámenes colectivos de selección en los que se compara un conjunto de individuos con un criterio uniforme y lo único que nos importa es que el nivel medio respecto a este criterio de los admitidos sea superior al nivel medio de los excluidos. Pero el examen típicamente psicológico no es este sino el que toma como objeto a un sujeto individual, como ocurre en el examen de orientación profesional o en un diagnóstico clínico.


En un examen de este tipo, incluso si no se utilizan tests proyectivos, los resultados de los tests psicométricos se toman como datos que el psicólogo integra con otros datos conseguidos por otros caminos (examen médico, historia familiar y escolar, entrevista, etc.) y que interpreta en función de una situación personal y social. es en la formulación de esta interpretación y no en los datos numéricos en lo que consiste propiamente el diagnóstico psicológico.

Lo que nos permite concluir que el diagnóstico psicológico es siempre la interpretación que una persona -el psicólogo- hace de otra persona -el sujeto del examen-. Para esta interpretación los tests psicométricos y los proyectivos ofrecen datos, aunque de distinto orden. Los datos ofrecidos por los tests psicométricos son más precisos y más objetivos, pero en definitiva se ordenan a una interpretación diagnostica y clínica que está cercana a los tests proyectivos. Dicho de otro modo: hay dos técnicas de recogida de datos sobre la personalidad: la psicotécnica y la proyectiva pero una sola manera de aprovecharlos, el motivo clínico, en el marco de una relación personal.

Las consideraciones anteriores pueden servir para reducir la oposición establecida entre tests psicométricos y tests proyectivos y ser por ello suficientes para el psicólogo aplicado. Pero desde un punto de vista teórico podemos preguntarnos todavía: ¿Cuál es la raíz de la insuficiencia en el diagnóstico de la personalidad? ¡Cómo pretenden salvarla los proyectivos y en qué medida lo consiguen?

Según una tradición que se remota a Aristóteles y que ha sido recogida tanto por la filosofía escolástica como por el pensamiento científico moderno, la ciencia no se ocupa de lo individual sino de lo general. Un viejo y repetido aforismo afirma que el individuo, como tal, es inefable. De acuerdo con esta tradición la psicología a lo largo de su historia e incluso en la primera época de su etapa experimental se desinteresó de los individuos y de las diferencias individuales que no representan para la ley general más que "impurezas de la realidad".

Andando el tiempo, sin embargo, se cae en la cuenta de que los mismos métodos que en el laboratorio de Wund servían para deducir leyes generales, pueden utilizarse para medir diferencias individuales. Un test es fundamentalmente una técnica experimental convertida en instrumento de medida de diferencias individuales. Con este desplazamiento en la atención nace la psicoterapia y empieza su desarrollo esplendoroso.

Desde el punto de vista de este comentario lo que importa decir es que esta nueva orientación no contradice sino que confirma las ideas clásicas sobre el conocimiento científico del individuo. Científicamente el individuo se define por una serie de conceptos generales que lo van concretando cada vez más. Aunque el individuo como tal es inagotable, esta progresiva delimitación puede considerarse a efectos prácticos como una forma suficiente de conocimiento. En esta línea de pensamiento se sitúan claramente la psicotecnia.

Pero el mismo Aristóteles, que negó la posibilidad del conocimiento científico de lo individual, habla de un conocimiento de los objetos singulares que no por ser precientífico deja de ser auténtico conocimiento y es incluso a veces más valioso y útil que el científico. Así el campesino que año tras año cultiva unas tierras acaba por poder hacer sobre ellas afirmaciones y predicciones que escapan al científico. Del mismo modo el médico o el enfermero que conocen a un hombre enfermo, pueden cuidarle mejor que un gran teórico de la medicina, porque la ciencia médica se ocupa de las enfermedades en general y quien está enfermo es un hombre concreto.

para confirmar que estas sagaces observaciones del pensamiento griego responden a una realidad, basta con recordar que la convivencia cotidiana entre las personas se apoya en la posibilidad de un cierto conocimiento mutuo, conocimiento que a veces alcanza clarividencias geniales. A la inversa, casi no es necesario recordar que la amplitud de conocimientos psicológicos acumulados por una persona no lo constituyen forzosamente en experto en la conducta y las intenciones de los hombres que le rodean. ¿En qué consiste y cómo se alcanza esta conocimiento de otras personas que noes un conocimiento científico en el sentido de las ciencias de la naturaleza y que no es tampoco, como a veces se insinúa precipitadamente, una especie de intuición? ¿Es posible sistematizarlo y en alguna medida objetivarlo?

A pesar del claro recelo que despierta en gran parte de la psicología que a sí misma se considera como científica, el tema del conocimiento de las personas como distinto del conocimiento de las cosas cuenta ya con un amplio desarrollo en la reflexión psicológica contemporánea, tan amplio que no puedo intentar aquí resumirlo. Me contentaré con aludir a algunos puntos que considero fundamentales.

La persona como unidad estructural.- Gracias a la escuela de la Gestalt el concepto de estructura se ha popularizado en la psicología contemporánea, aunque reducido al campo perceptivo. En una estructura cada elemento no tiene valor por sí mismo, sino en función del conjunto. El conocimiento de la persona no se alcanza por tanto por una suma de elementos.

La expresividad de la persona.- Esta referencia de cada elemento a la totalidad de la persona se traduce en su expresividad. Cada acto personal expresa en forma imperfecta pero global a la persona en su unidad.

La comprensión de la persona.- Con la expresividad de la persona. se corresponde la comprensividad. En la comprensión los elementos aislados de la apariencia y la conducta de otro hombre son vistos como expresiones de una unidad personal.

El conjunto de ideas así aludidas define una orientación de la psicología con la que no es preciso por supuesto estar de acuerdo. Pero mi opinión personal es que sólo en esta orientación pueden justificarse los tests proyectivos. Algo parecido opina Rapaport cuando enuncia como fundamento de estos tests lo que él llama la hipótesis proyectiva y que puede resumirse así: "La estructura del individuo se proyecta en cada uno de sus actos".

Estaría fuera de lugar intentar en un prólogo una teoría de los tests proyectivos a partir de estas ideas y me limitaré a una observación que enlaza con los comentarios anteriores respecto a los dos tipos de tests. Si los tests psicométricos pretenden medir rasgos o factores de personalidad, es porque parten del supuesto de que es posible aislar en el examen los rasgos o factores que pretenden medir con independencia del resto de la personalidad que se considera constante e invariable. Dicho con un ejemplo, un test de aptitud mecánica supone que en sus resultados influye solo la aptitud mecánica del sujeto y no su memoria o su atención, su nivel de aspiración o su capacidad para adaptarse a situaciones nuevas. Un test proyectivo parte del supuesto contrario de que en su ejecución influirá toda la personalidad del sujeto que de alguna manera imprimirá su huella en los resultados.
Esta mayor riqueza de los tests proyectivos es al mismo tiempo su mayor peligro, y no puede considerarse honesta una exposición de estas pruebas que no lo destaque con fuerza. Si es cierto que cada acto de una persona refluye toda su personalidad y por tanto que cada acto nos refiere a una totalidad personal, no es menos cierto que el contenido de esta referencia es extraordinariamente pobre y subjetivo.

Cuando veo otra persona que me está mirando no solo veo el dibujo de unos ojos sino que en la mirada veo otra persona tan compleja y tan profunda como yo y que manifiesta frente a mí una determinada expresión (reto, compasión, desprecio, etc.). Yo no puedo dejar de hacerme una cierta idea sobre la persona total que me mira, pero el contenido de esta idea es forzosamente limitado e inseguro. Algo parecido ocurre con cualquier test proyectivo.

Basta lo dicho para dejar claro que la interpretación de un test proyectivo no consiste en la contemplación inmediata de una personalidad que se refleja en los resultados del test como en un espejo. Muy al contrario, la interpretación, como en general la comprensión de la personalidad, es una tarea ardua y azarosa que depende de la perspicacia psicológica de quien la emprende, de sus ideas previas sobre la personalidad humana y de su dominio de la técnica que utiliza.

Así la aparente facilidad de los test proyectivos, que tan atractivos los hace para los aficionados, resulta puramente ilusoria y su manejo irresponsable lleno de graves peligros. Si este libre se publica no es tanto para contribuir a la difusión de estas pruebas como para llevar al lector al convencimiento de que solo una preparación concienzuda puede justificar su empleo.

MIGUEL SIGUÁN.

PREFACIO DE LOS DIRECTORES DEL VOLUMEN

Con este libro queremos proporcionar al lector una visión general del campo de las técnicas proyectivas, presentando los esfuerzos y pugnas de los pioneros en el estudio de la dinámica de la personalidad.

la utilidad de un test proyectivo como la del microscopio de un bacteriólogo o el bisturí de un cirujano, depende de la formación y pericias de la persona que lo usa. La formación y pericia en el empleo de las técnicas proyectivas comprende también una estructura conceptual consistente o teoría de la personalidad. A menudo se olvida que la verdadera aportación de Rorschach al progreso de la psicología reside en la estructura conceptual que propuso y no en las manchas de tinta como tales. Ahora bien: en la evolución de la estructura conceptual cada estadio debe ir precedido por observaciones discriminadas, por sutiles diferenciaciones en la percepción y por una clasificación de las semejanzas y diferencias más refinadas.

Desde los primeros trabajos de Binet en el campo de la dinámica de la personalidad, han transcurrido cincuenta años, pero ciencia significa progreso, y dentro de cincuenta años más los esfuerzos de los futuros psicólogos habrán hecho progresar esta ciencia hacia nuevos y diferentes campos de batalla. A estos pioneros, cualquiera que sea el campo que elijan para sus trabajos, dedicamos este libro.


Queremos dedicar nuestro agradecimiento a todos los colaboradores por sus contribuciones al libro. Todos ellos tenían numerosas obligaciones y, a pesar de ello, todos los capítulos, exceptuados dos, han sido preparados especialmente para este libro.

También agradecemos a varios autores y editoriales su autorización para reproducir textos y demás material, cuyas fuentes citamos en cada capítulo.

Aunque cada autor ha gozado de autonomía casi absoluta en la preparación de su capítulo, los directores asumen la responsabilidad del planeamiento del libro y de la organización de los capítulos.

MICHIGAN STATE COLLEGE.
H.H.A.
G.L.A.

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PROLOGO


Este libro nos pone al corriente de lo que las avanzadillas de expertos, exploradores y pioneros, piensan acerca de las técnicas proyectivas de mayor confianza. Por su autoridad, por su excelente organización y por su cuidadosa edición, satisfará nuestras necesidades en los próximos diez años -si es que llegamos a ellos-. Casi me atrevería a asegurar que no hará falta pensar en la necesidad de replantear lo expuesto en este libro hasta después de haber llevado a cabo numerosas y amplias investigaciones y hecho gran acopio de datos.

Hasta la fecha la mayoría de los autores nos hemos mostrado más deseosos de exhibir el oro extraído de las profundidades de la persona por tal o por cual técnica, que de descubrir, explicar y, a ser posible, poner remedio a los fallos y limitaciones del método. La verdad es que durante la primera fase de nuestra común empresa, no sabíamos lo bastante acerca de nuestros sujetos para apreciar la validez de cualquier calificación y estimación formuladas y, por otra parte, tampoco estábamos dispuestos a criticar a destiempo. En la tolerante atmósfera de la ignorancia, la exuberancia creadora y la expansión pueden avanzar sin trabas ni impedimentos. Por eso hoy, en el campo de las técnicas proyectivas, tenemos que afrontar un estado de completa anarquía, estado en que se encuentran cuantas ciencias han sido exploradas al principio por una hueste de investigadores independientes. No creemos que los fenómenos psicológicos que hemos estudiado, sean anárquicos y carentes de toda ley; somos nosotros quienes los hemos convertido en tales, por lo menos a los ojos del observador externo. Un marciano dotado de un riguroso sentido de la precisión, llegaría incluso a preguntarse si los mapas congnitivos expuestos en este prólogo, y tan distintos entre sí como los mapas de América del siglo XVI, son representaciones de un mismo dominio.

Lo que necesitamos ahora, a mi entender, son las puntuaciones de sujetos de ambos sexos, de diferente edad, cultura, clase social, constitución y ambiente, cuyas personalidades se han estudiado a fondo y clasificado (o calificado) con respecto a toda y cada una de las variables que los procedimientos descritos en este volumen, pretenden medir. De esta manera se podrían administrar e interpretar independientemente las técnicas proyectivas y comparar los resultados con lo que se sepa de antemano acerca de los sujetos. En caso de desacuerdo grave, habrá que volver a estudiar las experiencias y conductas, valores, aptitudes y preocupaciones internas, remotas y recientes del sujeto, examinando de nuevo sus protocolos proyectivos, a fin de averiguar, si se puede, qué se ha omitido o confundido. Este tipo de comparaciones permitirán formular de nuevo cada personalidad y apreciar el valor y significado de cada tipo de respuesta del test. En las páginas que siguen, el lector podrá comprobar que ya se ha progresado algo en este sentido.

dada la situación que atravesamos, los editores no podían haber encontrado mejor título para su libro que el que lleva. En efecto, parece como si el término "Técnicas proyectivas" se hubiese alojado en muestra mente, y sirviese exclusivamente, por lo menos de momento, para designar el conjunto de métodos tan acertadamente descritos en este volumen. Ahora bien: la conveniencia del término para este propósito no nos impedirá definir y establecer una distinción entre los diferentes procesos psicológicos y expuestos por estos heterogéneos procedimientos. La psicología no requiere confusión de categorías, escribe el doctor Van Lennep, sino acusadas diferenciaciones y -añadiría yo de acuerdo con el inteligente prefacio de los directores- una integración significativa.

Este no es el momento apropiado para emprender una disección de los fenómenos descritos siguientes, pero creo que es preciso preguntarse desde el principio, si nuestro editor queda justificado al afirmar que la "mayor parte de los colaboradores" han empleado en término "proyección" en su sentido original. De proyección, tal como la define Freud, no he visto en toda esta colección de trabajos la menor evidencia apenas.

El criterio esencial de la proyección, tal como la define Freud, es: 1) La presencia de una verdadera ilusión o creencia equivocada (a percepción o interpretación equivocadas). El paciente cree realmente algo, que no es cierto ni está justificado por los hechos observados, acerca de otra persona, mientras que en un test proyectivo el sujeto se presta al juego de "hacer como que cree". No se le confronta con la realidad, sino, a lo sumo, con una representación de la realidad, y en unos pocos tests, si es que en alguno, se le pide que refiera simplemente lo que percibe "allí", es decir, en la mancha de tinta o en la lámina. En general, se le anima a que imagine algo, a que produzca pseudoilusiones o, más frecuentemente, a que formule y represente respuestas, interacciones o acciones dramáticas más amplias que va inventando a medida que habla. Por tanto, en la mayor parte de los casos, no nos encontramos frente a una verdadera proyección cognitiva (de tipo freudiano) o frente a una proyección pseudocognitiva, sino ante una proyección imaginativa.

Los otros cuatro criterios de proyección, en su sentido original, están a veces, aunque no regularmente, presentes. 2) Sujeto (proyector) atribuye al objeto (proyectado) bien una tendencia dirigida a otro objeto (como en los celos patológicos motivados por la homosexualidad) o una tendencia dirigida hacia sí mismo (como en los estados paranoides). 3) La tendencia atribuida es un elemento constituyente de la propia personalidad del proyector. 4) El elemento proyectado resulta inaceptable (vergonzoso o vituperable) para el propio sujeto y, por tanto, es suprimido o reprimido. El sujeto no es consciente (o solo es consciente a medias) de su existencia dentro de él. 5) La finalidad del proceso proyectivo consiste en salvaguardar su autoestimación y librarle de admitir su inferioridad o culpa.

aunque a veces se llega a la conclusión de que cierta parte de los protocolos proyectivos satisfacen (de una manera imaginaria o sucedánea) estos cuatro criterios, ningún intérprete, al menos que yo sepa, se limita a estas respuestas ajustadas a la definición. Con frecuencia el sujeto es consciente de que la tendencia atribuida a otro se da en él recurrentemente y a pesar de serle inaceptable. Entonces manifiesta que así es como él piensa, o ha pensado, o ha actuado, o ha intentado actuar. Por otra parte, las cualidades atribuidas son a veces dignas de admiración y no atentan en absoluto contra la autoestimación del sujeto. En la práctica se ha ampliado el concepto freudiano de tal suerte que ahora comprende proyecciones imaginativas de elementos no reprimidos, conscientes, y de elementos que resultan aceptables e incluso admirables al sujeto.

hasta ahora me he referido exclusivamente a la proyección suplementaria, o proyección de los elementos constituyentes del sí mismo. Pero la mayor parte de los intérpretes, y en esto diferimos del doctor Can Lennep, han ampliado todavía más el concepto original, para incluir en él la proyección de los elementos constituyentes figurativos. Por constituyentes figurativos entendemos las tendencias y cualidades que caracterizan a las figuras (Objetos imaginados), que pueblan los pensamientos del sujeto, y con los que entra en interacción en sus fantasías. en general, se trata de imágenes de objetos importantes (padre, madres, hermanos, amigos, enemigos) con los que el sujeto ha estado íntimamente relacionada. Según mi concepción de la personalidad, esta comprende no solo disposiciones generales (inconexas), sino también toda una serie innumerable de sumas de interacciones más específicas, en cada una de las cuales están representados el propio yo o sí mismo y el alter. La tendencia que el alter imaginado (figura) dirige hacia el si mismo se puede denominar presión, y puede ser de índole afiliativa, expresiva, agresiva, evasiva o de rechazo. De cualquier modo, en los protocolos proyectivos suelen abundar estas figuras (miembros del "acompañamiento interno" del sujeto) y elementos constituyentes de las mismas, que la mayoría de los psicólogos parecen coincidir en denominar proyecciones. En una palabra: los sujetos pueden atribuir elementos constituyentes de sí mismos a un personaje (por ejemplo, al héroe de la historia que relatan o representan) y constituyentes figurativos a los restantes personajes.

Dentro del ámbito de esta definición ampliada quedan unos cuantos tipos especiales de proyección (como la proyección por contraste y la proyección negativa), pero fuera de él, me atrevería a decir que no queda nada que se pueda incluir, sin privar al término proyección de su significado particular. Si se quiere emplear este término para denotar todas las formas de expresión, las posturas, gestos de un hombre, su manera de hablar, de andar, de escribir, de colocarse el sombrero y abrocharse el abrigo, hay que buscar otra palabra para expresar el proceso de proyección según queda definido anteriormente. La proyección deja de significar algo en cuanto se pretende que signifique todo.

Una simplificación que a mí personalmente, me ha aclarado el problema es la siguiente: las técnicas proyectivas son medios para estimular la imaginación, para suscitar y elicitar imágenes, fantasías de interacción e improvisaciones dramáticas. Tales ficciones, estimuladas o provocadas, constituyen una de las diversas formas de comportamiento (en el sentido más amplio) y son interesantes por sí mismas, especialmente en lo que respecta a sus propiedades formales. Pero solo ciertos aspectos de tales representaciones se pueden denominar proyecciones; solo una parte son grano para el analista de la personalidad, el resto es paja. Para poder atribuir a algo el término proyección hay que demostrar que es semejante a un constituyente relevante de la personalidad del sujeto, es decir, a un constituyente que se incluirá en la formulación última de su personalidad. Esta distinción tiene gran importancia, porque la paja puede conducirnos a serias equivocaciones. Por tanto, la cuestión principal es: ¿Qué signos permiten distinguir el grano de paja? Los colaboradores de este libro nos dan una respuesta parcial -porque el estado actual de nuestros conocimientos no permite otra cosa - pero acertada.

Muchos lectores agradecerán como yo a los editores que no se hayan limitado a la definición de proyección expuesta anteriormente, y que hayan incluido "otros instrumentos". La Parte IV y la última mitad de la parte III nos proporcionan excelentes exposiciones de algunos procedimientos muy reveladores, llámeseles como se quiera. A decir verdad, todos los métodos descritos en este libro son tests de expresión, aunque solo algunos son también tests de proyección. Es decir, todos ellos proporcionan producciones -percepciones, imaginaciones, intelecciones, movimientos -susceptibles de análisis formal y las variables obtenidas por estos medios revelan importantes constituyentes, estructuras y atributos de la personalidad. Los procedimientos que quedan l imitados a tales análisis formales, no ganan nada por denominarlos "técnicas proyectivas". Tienen su propia dignidad y por derecho propio.

En este volumen no se ha incluido un test de indudable mérito, el Tridimensional de Twitchell y Allen, y algunos otros, francamente prometedores que se podían haber recogido con toda propiedad. Pero también el apetito intelectual tiene sus límites y los editores, huéspedes ideales, han sabido reconocerlos para evitar que el lector llegue a la saciedad.

HENRY A. MURRAY
Harvard University.
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ÍNDICE


PROLOGO A LA EDICIÓN ESPAÑOLA
PREFACIO DE LOS DIRECTORES DEL VOLUMEN
PROLOGO

PARTE PRIMERA

INTRODUCCIÓN

1. COMPORTAMIENTO HUMANO Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD, Por Harold H. Anderson.

Enfoque positivo para formular un concepto de crecimiento de la personalidad
Niveles de desarrollo de la personalidad
Conducta integrada desde el punto de vista social
Relaciones conflictivas
Resumen
Referencias

2. PROBLEMAS PLANTEADOS EN LA VALIDACIÓN DE LAS TÉCNICAS PROYECTIVAS, por Jean Walker Macfarlane y Read D. Tuddenham

Introducción
El problema de la validación en la investigación psicológica tradicional
Supuestos básicos
El problema de la fiabilidad
Validez
Resumen
Referencias

3. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LOS TEST DE PERSONALIDAD PROYECTIVOS O DE PERCEPCIÓN ERRÓNEA (MISPERCEPTION"), por Raymond B. Cattell

Definición de los test proyectivos en relación con otros test de personalidad
Tests de percepción errónea, autismo, dinamismo y percepción dinámica
Descripción y ejemplos de las principales modalidades de actuación u ocupación
Otros modelos de test de dinamismo: fantasía, identificación, formaciones reactivas, racionalización y represión
Experimentos acerca de la fiabilidad y validez de los test de dinamismo
Cuestiones e hipótesis referentes al funcionamiento de los tests de defensa
Problemas referentes al funcionamiento de la proyección y demás mecanismos de defensa
Anulación o refuerzo de la percepción errónea ("Misperception") por otros mecanismos de defensa
Resumen
Referencias

PARTE SEGUNDA

EL TEST DE RORSCHACH

4. EL TEST DE RORSCHACH: TEST PLURIDIMENSIONAL DE PERSONALIDAD, por Samuel J. Beck
Introducción
El test
Actividad Intelectual
Operaciones psíquicas internas
La respuesta de fantasía
Contenido asociativo
Otras medidas de la personalidad
Resumen
Referencias

5. VALIDACIÓN Y ESTUDIOS EXPERIMENTALES SOBRE EL MÉTODO DE RORSCHACH, por Alberto I, Rabin

Introducción
Críticas al método de Rorschach
El enfoque molar
El enfoque molecular
Enfoque experimental directo
Resumen
Referencias


PARTE TERCERA

TESTS DE LOS MECANISMOS DE LA PERSONALIDAD

6. TEST DE LOS CUATRO CUADROS ( "Four- Picture Tests), por D. J. Van Lennep

Una teoría de la proyección
Historia del test de los cuatro cuadros
Fundamento teórico del test de los cuatro cuadros
Instrucciones para el manejo del test de los cuatro cuadros ("Four-Picture Test")
Ejemplo de análisis de protocolo
Resumen
Referencias

7. EL TEST DE APERCEPCIÓN TEMÁTICA, por Robert R. Holt

Fundamento teórico
Administración
Interpretación
Fiabilidad y validez
Técnicas afines
Resumen
Referencias

8. LAS TÉCNICAS DE APERCEPCIÓN TEMÁTICA EN EL ESTUDIO DE LOS PROBLEMAS CULTURALES Y DE GRUPO, por Willian E. Henry

Introducción
Naturaleza de la interacción. Personalidad-cultura
Naturaleza de los datos proyectivos
Estudios de problemas culturales y de grupo
Estudios sobre instituciones modernas
Estudios sobre los papeles sociales
Resumen
Referencias

9. MÉTODOS DE ASOCIACIÓN DE PALABRAS Y FRASES COMPLETAS, por Julian B. Rotter

I. El método de asociación de palabras

Determinación de las áreas de trastorno emocional
Aplicación al diagnóstico clínico
Detección de la culpa
Aplicación al estudio de intereses y actitudes
Resumen
Referencias

II. El método de frases incompletas

Flexibilidad del test
Evaluación clínica y experimental del método de frases incompletas
Aplicación al estudio de las actitudes sociales
Resumen
Referencias

10. EL ESTUDIO DE LA FRUSTRACIÓN POR DIBUJOS DE ROSENZWEIG, por Helen Jane Clarke

Definiciones
Desarrollo del estudio de la frustración por dibujos
Administración
Puntuación
El protocolo
Interpretación
Otras investigaciones
Referencias

11. EL TEST GESTÁLTICO VISOMOTOR DE BENDER, por Florence Halpern

Procedimiento
Interpretación
Ejemplo
Referencias

12. DIBUJO DE LA FIGURA HUMANA: UN MÉTODO DE INVESTIGAR LA PERSONALIDAD, por Karen Machover

Introducción
Administración
Interpretación
Ejemplo
Resumen
Referencias

13. DIBUJOS ESPONTÁNEOS DE FORMAS HUMANAS EN EL ESQUIZOFRENIA INFANTIL, por J. Allison Montague

Introducción
La imagen corporal
Esquemas de desarrollo
Percepción y motilidad
Resumen
Referencias

14. PINTURAS REALIZADAS CON LOS DEDOS, por Peter J. Napoli

Introducción
Material empleado para pintar con los dedos
Administración
Procedimiento
El proceso de pintar con los dedos
Series
Registro e interpretación del proceso de pintar con los dedos
Ejemplo
Resumen
Referencias

15. LA GRAFOLOGÍA, por Rose Wolfson

Antecedentes históricos
Estudios experimentales
Consideraciones clínicas y teóricas
Resumen
Referencias

16. EL MOVIMIENTO EXPRESIVO Y LOS MÉTODOS DE LA PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL PROFUNDA, por Wolf y Joseph A. Precker

I. EL MOVIMIENTO EXPRESIVO

Introducción
Adaptación, Proyección, Expresión
Comportamiento motor y personalidad
Consistencia y validez del comportamiento expresivo en el estudio de la personalidad
Evidencia experimental
Autoestima, autoconsistencia y concepto de sí mismo
Resumen

II. LOS MÉTODOS DE LA PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL PROFUNDA

Unidad de la personalidad
Estimación del propio yo y de los demás
Expresión de deseos y temores
Expresión y percepción
Expresión y forma
Fórmulas de configuración
Origen de la forma en los movimientos
Consistencia de la forma en los movimientos
Origen de la expresión en los movimientos
Métodos de análisis de los movimientos expresivos
Análisis de la expresión
Resumen
Referencias

17. EL TEST DE SZONDI, por Albert I. Rabin

Consideraciones técnicas
El test
Tipología de Szondi
Interpretación de los perfiles del Szondi
El test de Szondi como técnica proyectiva
Resumen
Referencias

18. OTRAS TÉCNICAS PROYECTIVAS, por Woodrow Wilbert Morris

Introducción
Método proyectivo de papel y lápiz de Sargent
Métodos de narración y conclusión de historietas
La técnica C-A-P-(H-T-P)
Test del mundo
El test M A S P
Test de mosaico
Psicodiagnóstico miokinético de Mira
El método del tautófono
Resumen
Referencias

PARTE CUARTA

LOS TEST DE INTELIGENCIA GENERAL EN LA ESTIMACIÓN DE LA PERSONALIDAD

19. INTERPRETACIÓN DE LA ESCALA DE INTELIGENCIA WECHLER-BELLEVUE EN EL ESTUDIO DE LA PERSONALIDAD, por Martin Mayman, Roy Schafer y David Rapaport

I. PRINCIPIOS EN QUE SE BASAN LAS TÉCNICAS PROYECTIVAS

Aplicación de los principios proyectivos a las pruebas o exámenes de inteligencia
Procesos de pensamiento y organización de la personalidad
Modificaciones propuestas para los principios proyectivos

II. ESTRUCTURA DE LA ESCALA WECHLER-BELLEVUE

Funciones de pensamiento detectadas por los subtest de la Escala Wechsler-Bellevue
Métodos de análisis

III. NEUROSIS OBSESIVO-COMPULSIVA

Estado de ansiedad
Trastornos narcisistas del carácter
Esquizofrenia
Esquizofrenia paranoide
Esquizofrenia simple
La personalidad normal
Resumen
Referencias

20. ASPECTOS CUALITATIVOS DEL STANDFORD-BINET, por Gladys L. Anderson

Antecedentes históricos
Aspectos cualitativos en la administración
Interpretación cualitativa
Resumen
Referencias

PARTE QUINTA

LAS TÉCNICAS PROYECTIVAS EN PSICOTERAPIA

21. LOS TÍTERES COMO MÉTODO DE APLICACIÓN TERAPÉUTICA por Adolf G. Woltman

Introducción
Los títeres
El escenario
Teatro de títeres
Fundamento teórico del teatro de títeres
Contenido del teatro de títeres
Los controles ulteriores ("follow-up") en la terapia
Resumen
Referencias

22. APLICACIÓN TERAPÉUTICA DEL JUEGO DE FICCIÓN, por Joseph C. Solomon

Introducción
Terapias indirecta
Contenido de la terapia lúdica
Las relaciones entre terapeuta y niño en la terapia lúdica
Enfoque terapéutico de los diversos tipos de reacción por parte de los niños
Resumen
Referencias

23. EL PSICODRAMA COMO TÉCNICA PROYECTIVA, por Robert Bartlett Haas y J.L Moreno

Introducción
Revisión de las técnicas psicodramáticas
Procedimientos
El test de acción proyectiva y expresiva
Situaciones de test
Criterios proyectivos
El escenario del psicodrama como instrumento de aprendizaje terapéutico
La autonomía del que aprende como factor del examen
Resumen
Referencias

24. EMPLEO DE LAS TÉCNICAS PROYECTIVAS EN LA INTERPRETACIÓN DE LOS ESQUEMAS DE HOSTILIDAD, por David M. Levy

Experimento de rivalidad fraternal
El test Rorschach
Datos clínicos
Resumen y conclusiones.

APÉNDICE: BIBLIOGRAFÍA ESPAÑOLA.